Historia de badajoz

Fundada por Ibn Marwan en el año 875, sobre un asentamiento ocupado desde las épocas más remotas de la prehistoria (visigodos, romanos, etc.).

Se instaló sobre una población visigoda entonces ya desaparecida, o al menos en alto grado de decadencia, aprovechando la cima de una de las dos colinas: el Cerro de la Muela, a partir del cual se desarrolló la ciudad actual, llegando a ser una importante capital de un extenso reino independiente en época taifa (el mayor de la península), donde se encontraba una de las mayores bibliotecas del mundo árabe, siendo un importante centro cultural de la época.

Tras la Reconquista, Alfonso IX le concedió fueros y privilegios de un extenso territorio (alfoz), por ser cabeza de antiguo reino, además de su emblema o pendón real con las Armas de Badajoz e intitulándose como rey (Rex Badalloi).

Desde el punto de vista jurídico fue realengo y señorial, además de ser la sede episcopal del Obispado de Badajoz constituido a partir de 1255.

Su relevancia político-militar y posición fronteriza la convierten, desde principios del siglo XVII, en la sede de la Capitanía General del Real Ejército de Extremadura, capital de la Provincia de Extremadura (1653-1833) y tras la división en provincias, capital de la “Baja Extremadura” como Provincia de Badajoz (desde 1833), continuando, también, como capital regional; siendo el precedente institucional de la región extremeña, constituida en comunidad autónoma en 1983, asignando desde entonces una nueva capital en Mérida (sede de la Junta de Extremadura), aunque Badajoz seguiría conservando su relevancia, al ser la sede de la Delegación del Gobierno de España en la región. Además, durante el siglo XIX fue una de las sedes de la Real Audiencia de Extremadura.

En la margen derecha del río Guadiana, se encuentran las Cuestas de Orinaza o Cerro de San Cristóbal, también conocidas antiguamente como Baxernal o Baxarnal.

Hoy los pacenses recuerdan la fundación de su ciudad en la fiesta llamada Almossasa Batalyaws (celebrada a finales de septiembre); así como otras Fiestas de Interés Turístico Nacional, como la Semana Santa o el Carnaval de Badajoz, sin olvidar la Fiesta de Los Palomos, siendo una de las más multitudinarias de Extremadura, en favor de la igualdad y la diversidad. Además, cuenta con las fiestas locales de San Juan, San José, la Romería de la Virgen de Bótoa (con orígenes en el siglo XIV y declara Fiesta de Interés Turístico en 1965) y la Romería de San Isidro Labrador de Badajoz.

El Casco Antiguo, también conocido como barrio histórico, compone el sector más antiguo de Badajoz.

A pesar de haber sido una ciudad muy castigada por las numerosas guerras, conserva multitud de edificios histórico artístico declarados bien de Interés Cultural, con un importante complejo histórico y arqueológico en su parte monumental. Destaca la Alcazaba, la Catedral-Metropolitana de San Juan Bautista, la Plaza Alta y las antiguas Casas Consistoriales, las murallas y diversas fortificaciones de su recinto abaluartado de estilo Vaubán, la Torre de la Atalaya o de Espantaperros, la Puerta de Palmas, el Puente de Palmas sobre el Guadiana, el Palacio de Godoy, el Convento de Las Carmelitas, la Puerta del Pilar, la Puerta de la Trinidad, la Iglesia de Santo Domingo, la Iglesia de la Concepción, la Iglesia de Santa Catalina, la Iglesia de San Agustín y el Real Monasterio de Santa Ana (donde estuvo enterrada Ana de Austria, reina consorte de Felipe II), entre otros muchos edificios y vestigios históricos de diferentes estilos, épocas y funcionalidades.

Además de un importante patrimonio histórico-documental en sus archivos, así como el patrimonio histórico que alberga en sus numerosos museos, centros de interpretación e instituciones culturales, cuyas sedes son palacios o edificios históricos, sin olvidar que es la sede de la Biblioteca de Extremadura, junto a la Facultad de Ciencias de la Documentación y la Comunicación de la Universidad de Extremadura y próxima a la sede de la UNED.

Su recinto amurallado es el más largo de España, con una longitud de 6541 metros de muralla frente a los 5000 metros de Pamplona, 3400 metros de Segovia, 2500 metros de Ávila y 2200 metros de Lugo.

De la misma forma, se puede constatar que la alcazaba árabe de Badajoz, no sólo es la más grande de España, sino que además es la mayor de Europa y de las más grandes del mundo en lo que a su perímetro y extensión se refiere.

Posicionada, recientemente, como “Capital Cultural del Suroeste Ibérico”, actualmente la ciudad cuenta con una amplia oferta cultural, turística, gastronómica y de ocio, así como todo tipo de infraestructuras urbanas y de servicios; siendo, además, una ciudad tranquila, cosmopolita y diversa.